
Al entrar en un gran almacén en invierno, se siente cómo el aire frío pica la piel. Los calentadores convencionales emiten aire caliente hacia arriba, tratando de evitar la formación de corrientes de aire, mientras que los trabajadores siguen envueltos en abrigos. Cuando la comodidad disminuye, también lo hacen el estado de ánimo y la eficiencia del trabajo. Por eso hemos creado nuestros calentadores de infrarrojos: ellos distribuyen el calor donde se necesita, justo cuando se necesita.
Lo importante desde un punto de vista técnico El calor infrarrojo es radiante, no convectivo. Utilizamos tubos de cuarzo de onda corta o elementos de fibra de carbono para emitir un calor intenso y dirigido, que se mueve fácilmente a través del aire estancado. Se obtiene calor inmediato en las personas, en los suelos y en el equipo; no hay necesidad de esperar a que el aire se mueva. La mayoría de los modelos funcionan con 240 V, con potencias que van desde 2 kW hasta 5 kW. Un termostato incorporado mantiene una temperatura constante, y las clasificaciones IP34 o IP55 protegen el dispositivo contra el polvo y las salpicaduras. Para garantizar la seguridad, existen protectores contra vuelcos y sistemas de corte en caso de sobrecalentamiento, lo que evita problemas.
Por qué este método funciona en un almacén Calentar todo el espacio de un almacén grande es algo innecesario. Con nuestros calentadores de infrarrojos, podemos dirigir el calor hacia los lugares donde se realiza el trabajo: estaciones de trabajo, puertas de carga, áreas de descanso. Las personas sienten el calor de inmediato, lo cual ayuda a mejorar la circulación sanguínea y a relajar los músculos en días fríos. Dado que el calor se dirige a zonas específicas, no se calientan los pasillos vacíos, por lo que el consumo de energía puede reducirse en comparación con los sistemas de aire forzado. El resultado es menos quejas, un flujo de trabajo más estable y costos operativos más bajos.
Detalles prácticos que deben tenerse en cuenta El calentamiento dirigido funciona mejor cuando hay una línea de visión clara. Los obstáculos bloquean el haz de calor, por lo que es necesario ajustar la altura y el ángulo de instalación para que el calor llegue a las zonas deseadas. En espacios grandes y abiertos, suele ser mejor utilizar varios dispositivos en lugar de intentar cubrir todo con un solo calentador.
Tenga en cuenta los espacios libres. Los componentes y las superficies cercanas se calientan, por lo que es necesario utilizar protectores en los lugares por donde pasan las personas y respetar las distancias requeridas. La instalación es sencilla, pero es indispensable contar con un circuito dedicado y hardware de montaje adecuado.