
En la línea de producción, no se puede permitir apostar al azar en cuanto al tiempo y la temperatura necesarios para el secado. El parabrisas recubierto sale de la máquina de lavado, y esa humedad residual debe eliminarse antes de que llegue al horno o autoclave. De lo contrario, el agua se convierte en vapor, lo que provoca grietas en el recubrimiento, y la pieza se considera defectuosa. Construimos un túnel de infrarrojos que seca el vidrio con un calor controlado, y que puede adaptarse a espacios reducidos.
Lo que es importante Utilizamos emisores de onda corta NIR, ajustados a la banda de absorción del agua y de los recubrimientos orgánicos que utilizamos. Esto permite una transferencia rápida de calor hacia la superficie del vidrio, sin sobrecalentar la pieza. El control por zonas asegura que la temperatura sea uniforme en toda la superficie del vidrio, lo que evita defectos en los bordes.
Los emisores funcionan con 230/460 V, se adaptan a las anchuras estándar de los transportadores y se montan como módulos que se integran perfectamente con las prensas y sistemas de recubrimiento de los fabricantes originales. La eficiencia del sistema permanece estable incluso después de 5,000 horas de uso, con menos del 5% de disminución en su rendimiento. La respuesta del sistema se mide en segundos.
Por qué funciona en nuestras plantas Ninguna línea de producción solo realiza un proceso. El mismo túnel se utiliza para secar los recubrimientos después del lavado, para preparar el vidrio para su laminación, y para preparar las piezas antes de su sellado. En las líneas de templado, el túnel calienta uniformemente el vidrio, lo que reduce los daños causados por choques térmicos y los defectos en los bordes.
También se ahorra energía, ya que el calor va directamente hacia el vidrio y el agua, en lugar de calentar el aire circundante. Los tiempos de ciclo se acortan, se reduce la cantidad de trabajo de corrección y aumenta el rendimiento.
Qué hay que tener en cuenta El secado por NIR requiere una visión directa del vidrio. Las reflexiones en superficies brillantes y las sombras causadas por elementos densos pueden causar un calentamiento irregular. Es necesario planificar la disposición de los emisores de manera que tengan una vista clara del vidrio, y utilizar elementos de protección cuando sea necesario.
El sistema funciona bien en temperaturas entre 10°C y 40°C, pero es importante mantener el aire de entrada limpio y seco. Además, es crucial que el espectro de los emisores coincida con la emisividad del recubrimiento utilizado. Es necesario compartir información sobre el tipo de recubrimiento y la velocidad de procesamiento desde el principio, para poder ajustar adecuadamente el sistema.