
Dejen de jugar con las lámparas IR sueltas
La mayoría de las líneas de inspección de vidrio comienzan de la misma manera: se compran unas cuantas lámparas IR, se conectan entre sí, y se espera que el calor llegue a los puntos adecuados. Pero si se trata de una línea de alta velocidad, esa “esperanza” normalmente lleva a zonas donde no hay calor suficiente y a errores en la detección de defectos.
Decidimos dejar de tratar las lámparas como componentes separados y empezar a considerarlas como parte de un sistema completo.
Ajustar la forma correcta del calentador
El problema es que los calentadores planos son inútiles para vidrio redondo. Si se quiere que el calor penetre uniformemente en el vidrio, el calentador debe rodear completamente el producto. Por eso diseñamos módulos curvos que se adaptan perfectamente a la forma de los contenedores. Ya no hay necesidad de adivinar dónde colocar la lámpara o de pasar horas ajustando sus ángulos. Simplemente se coloca el módulo en su lugar, y ya está listo para usarse. Es una gran ventaja para quienes han tenido que luchar con los soportes de las lámparas durante horas.
Potencia, calor y el riesgo de daños
No nos basamos solo en suposiciones. Tenemos en cuenta el espesor del vidrio y la velocidad a la que se mueve la línea de producción. Utilizamos lámparas IR de alta potencia para lograr un calentamiento rápido de la superficie del vidrio, sin convertir toda la cinta transportadora en un horno.
Pero hay un aviso: los módulos de alta densidad generan mucha carga en los paneles eléctricos. Si los ventiladores de refrigeración no son lo suficientemente eficaces, podrían dañar los conectores. Es un error sencillo, pero con consecuencias costosas.
Menos problemas, más tiempo de funcionamiento
Comprar lámparas individuales es una tarea complicada. El equipo tiene que pasar horas conectando todo desde cero. Nosotros hacemos ese trabajo por usted. Usted recibe un dispositivo que ya ha sido probado y verificado. Solo necesita instalarlo, conectarlo al sistema eléctrico y listo.
La verdadera ventaja se nota más tarde. Cuando una lámpara finalmente deja de funcionar –y siempre ocurre–, no tiene que buscar cables sueltos dentro de la máquina. Simplemente reemplaza el módulo y vuelve a trabajar. Esto ahorra mucho tiempo y, lo que es más importante, permite que la línea continúe funcionando sin interrupciones.